Actividad 3 - ¿Cuáles es la función que tiene el comerciante en el Siglo XXI? - UDI
Autores: Vivian Reina 8-818-865
Marian Arauz 4-833-58
Juan Gonzalez 8-914-109
Profesor: ARIEL RUIZ
Introducción
Cada día miles de personas deciden emprender un negocio en Panamá. Algunos venden productos por redes sociales, otros crean restaurantes, tiendas virtuales, empresas de tecnología o prestan servicios profesionales. Sin embargo, muchas personas desconocen que, además de ofrecer un producto o servicio, adquieren una serie de responsabilidades legales frente al Estado, sus clientes y la sociedad.
Ser comerciante no significa únicamente obtener ganancias económicas. También implica actuar con responsabilidad, transparencia y ética, cumpliendo las normas establecidas por el Derecho Comercial panameño. La formalización de un negocio permite brindar mayor confianza a los clientes, acceder a nuevas oportunidades de financiamiento, participar en contrataciones públicas y contribuir al desarrollo económico del país.
En este artículo conoceremos cuál es el verdadero rol del comerciante en el siglo XXI, los diferentes tipos de comerciantes que existen en Panamá y las principales obligaciones que toda persona debe cumplir al momento de desarrollar una actividad comercial.
¿Qué es un comerciante?
El comerciante es la persona natural o jurídica que realiza actos de comercio de manera habitual y hace de esta actividad su ocupación ordinaria con el propósito de obtener un beneficio económico.
En Panamá, el comerciante se encuentra regulado principalmente por el Código de Comercio, el cual establece sus derechos, obligaciones y responsabilidades dentro del mercado.
Tipos de comerciantes
Comerciante individual
Es la persona natural que desarrolla una actividad comercial por cuenta propia.
Ejemplos:
- Dueño de una tienda.
- Programador independiente.
- Diseñador gráfico.
- Consultor.
- Vendedor por Internet.
Comerciante social
Está conformado por sociedades mercantiles legalmente constituidas.
Ejemplos:
- Sociedad Anónima (S.A.)
- Sociedad de Responsabilidad Limitada.
- Empresas familiares.
- Compañías de desarrollo de software.
- Constructoras.
El rol del comerciante en el siglo XXI
Actualmente el comerciante ya no solamente vende productos.
También debe:
- Innovar constantemente.
- Utilizar herramientas digitales.
- Cumplir obligaciones tributarias.
- Proteger la información de sus clientes.
- Ofrecer productos y servicios de calidad.
- Competir de manera ética.
- Adaptarse a los cambios tecnológicos.
Hoy en día un comerciante puede vender desde una página web, una tienda virtual, redes sociales o aplicaciones móviles. Esto exige un mayor compromiso con la transparencia y el cumplimiento de la ley.
¿Qué obligaciones debe cumplir un comerciante en Panamá?
Todo comerciante debe procurar cumplir, entre otras, las siguientes obligaciones:
- Obtener su Aviso de Operación.
- Inscribirse ante las autoridades correspondientes cuando la ley lo exija.
- Llevar registros contables.
- Conservar documentos y comprobantes.
- Emitir facturas cuando corresponda.
- Cumplir las obligaciones tributarias.
- Informar correctamente a los consumidores.
- Respetar las garantías ofrecidas.
- Actuar de buena fe en las relaciones comerciales.
¿Por qué es importante formalizar un negocio?
Formalizar una empresa genera múltiples beneficios.
Entre ellos:
- Mayor confianza de los clientes.
- Acceso a créditos bancarios.
- Posibilidad de contratar con el Estado.
- Acceso a programas de AMPYME.
- Mayor crecimiento empresarial.
- Protección legal del negocio.
- Seguridad jurídica.
El comerciante digital
En la actualidad muchos comerciantes desarrollan sus actividades exclusivamente por Internet.
Por ejemplo:
- Tiendas en línea.
- Desarrollo de software.
- Marketing digital.
- Venta por Instagram.
- Facebook Marketplace.
- TikTok Shop.
- Plataformas de cursos.
- Consultorías virtuales.
Aunque el negocio sea completamente digital, sigue existiendo la obligación de cumplir con la legislación comercial panameña.
Aporte de Vivian Reina
La transformación digital en el comercio del siglo XXI
En conclusión, la transformación digital demuestra que el comerciante del siglo XXI no solo debe saber vender, sino también innovar, utilizar la tecnología de manera responsable y ofrecer una experiencia de compra que satisfaga las necesidades de los consumidores en un mundo cada vez más conectado.
Aporte de Marian Arauz
El Fundamento Jurídico del Comerciante en el Siglo XXI: Entre la Regulación Nacional y la Lex Mercatoria
Para comprender verdaderamente el rol del comerciante en la actualidad, es imperativo ir más allá de la simple transacción económica y analizar la infraestructura jurídica que legitima y protege sus operaciones. El comerciante del Siglo XXI no opera en un vacío; es un sujeto de derecho cuya actividad es el motor de las legislaciones comerciales, obligando al derecho a evolucionar a la misma velocidad que los mercados.
El Comerciante bajo la Lupa del Código de Comercio
Históricamente, y esto se mantiene vigente en normativas clave como el Código de Comercio de la República de Panamá, se define al comerciante no solo por lo que hace, sino por la habitualidad y profesionalidad con la que lo ejecuta.
El Comerciante Social (Persona Jurídica): La verdadera fuerza motriz del comercio global contemporáneo. A través de sociedades anónimas, sociedades de responsabilidad limitada y otras estructuras corporativas, los comerciantes diluyen el riesgo y logran acumular el capital necesario para operar a gran escala. Esta ficción legal es la que permite el desarrollo de mega-proyectos e inversiones internacionales.
El Resurgimiento de la Lex Mercatoria en la Era Digital
Opta por el Arbitraje: Para esquivar la saturación de los tribunales civiles y comerciales ordinarios, el comerciante actual incluye cláusulas compromisorias en sus contratos, llevando sus disputas a foros de arbitraje internacional donde priman la celeridad y la especialidad de los árbitros.
Aporte de Juan González
De emprendedor a empresario: mi experiencia formalizando una empresa en Panamá
Por: Juan B Gonzalez
Una experiencia real sobre el proceso para transformar una idea de negocio en una empresa formal, aprovechando los beneficios que ofrece la legislación panameña para los emprendedores.
Introducción
Cuando inicié mi emprendimiento en el área del desarrollo de software y consultoría tecnológica, comprendí que tener conocimientos técnicos no era suficiente para construir una empresa sostenible. Un emprendimiento necesita una base legal y administrativa que le permita crecer con seguridad, generar confianza en los clientes y aprovechar las oportunidades que ofrece el Estado panameño para las micro, pequeñas y medianas empresas.
Durante este proceso descubrí que formalizar un negocio no consiste únicamente en obtener un Aviso de Operación. Existen diversas instituciones públicas que intervienen en la creación de una empresa y cada una cumple una función específica dentro del ecosistema empresarial de Panamá. Comprender ese recorrido me permitió organizar mejor mi emprendimiento y prepararlo para participar en proyectos de mayor envergadura tanto con el sector público como con empresas privadas.
En este artículo comparto mi experiencia personal y los principales aprendizajes obtenidos durante el proceso de formalización de mi empresa.
¿Por qué decidí formalizar mi emprendimiento?
Al principio prestaba servicios profesionales como persona natural. Era una forma sencilla de iniciar operaciones mientras validaba el mercado y desarrollaba mis primeros proyectos de software.
Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a surgir nuevos retos. Algunos clientes solicitaban facturas empresariales, otros requerían contratar una sociedad formal y, además, necesitaba separar completamente mis finanzas personales de las finanzas del negocio.
Fue entonces cuando comprendí que una empresa no solamente sirve para cumplir una obligación legal. También constituye una herramienta para crecer profesionalmente, proteger el patrimonio personal y generar mayor confianza ante clientes, proveedores e instituciones financieras.

Paso 1. Definir correctamente la actividad económica
Uno de los primeros aprendizajes fue entender la importancia de seleccionar adecuadamente las actividades económicas.
En Panamá cada actividad posee un código dentro de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU), y esa selección tendrá efectos posteriormente ante el Municipio, la Dirección General de Ingresos (DGI) y otras instituciones.
En mi caso seleccioné actividades relacionadas con:
- Desarrollo de software.
- Consultoría informática.
- Desarrollo de plataformas digitales.
- Procesamiento de datos.
- Servicios tecnológicos.
Elegir correctamente estas actividades evita modificaciones posteriores y facilita el crecimiento futuro de la empresa.
Paso 2. Obtener el Aviso de Operación
Posteriormente realicé el trámite del Aviso de Operación mediante Panamá Emprende.
Este documento representa el nacimiento oficial de la actividad comercial y permite ejercer legalmente el negocio dentro del territorio nacional.
Durante este proceso se registra:
- Nombre comercial.
- Dirección.
- Capital inicial.
- Actividades económicas.
- Datos del propietario.
Aunque muchas personas consideran que aquí termina el proceso, realmente este es apenas el inicio.
Paso 3. Registrar el negocio en el Municipio
Uno de los aspectos que más me sorprendió fue descubrir que, una vez obtenido el Aviso de Operación, todavía debía registrar la empresa en el municipio correspondiente.
Este paso permite:
- Obtener el número de negocio municipal.
- Declarar la actividad económica.
- Pagar los impuestos municipales.
- Mantener la empresa en cumplimiento de las normas locales.
Muchos emprendedores desconocen esta obligación y posteriormente enfrentan multas o procesos de regularización.
Paso 4. Inscribirme en AMPYME
Otro paso que considero de gran importancia fue registrar la empresa en la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME).
Este registro permite que el negocio sea reconocido oficialmente como una MIPYME.
Entre los beneficios encontré:
- Programas de capacitación.
- Asistencia empresarial.
- Acceso a programas estatales.
- Posibles incentivos fiscales.
- Oportunidades de financiamiento.
En mi opinión, este es uno de los pasos más importantes para cualquier emprendedor panameño.
Paso 5. Crear una Sociedad de Emprendimiento
Después de analizar el crecimiento del negocio decidí crear una Sociedad de Emprendimiento conforme a la Ley 186 de 2020.
Esta figura jurídica fue creada precisamente para facilitar la formalización de nuevos negocios.
Durante el proceso fue necesario elaborar el Estatuto Tipo donde se establecieron aspectos como:
- Nombre de la empresa.
- Objeto social.
- Capital autorizado.
- Participación de los socios.
- Administración.
- Representación legal.
- Beneficiarios finales.
Posteriormente la escritura pública fue presentada para su inscripción correspondiente.
Paso 6. Los beneficios que encontré
Uno de los aspectos más interesantes fue descubrir que la legislación panameña promueve el emprendimiento mediante diversos incentivos.
Entre ellos destacan:
- Exoneración del Impuesto Sobre la Renta durante los primeros dos años (cuando se cumplen los requisitos legales).
- Exoneración de la Tasa Única.
- Declaraciones simplificadas.
- Separación del patrimonio personal y empresarial.
- Mayor facilidad para acceder a inversiones y financiamiento.
Estos beneficios representan un importante apoyo para quienes deciden formalizar correctamente su empresa.
Paso 7. Cumplir con la DGI
Posteriormente fue necesario mantener actualizados los registros ante la Dirección General de Ingresos.
Comprendí que una empresa no solamente debe vender.
También debe cumplir permanentemente con:
- Registro tributario.
- Declaraciones fiscales.
- Actualización de actividades.
- Conservación de documentos.
- Obligaciones contables.
Este cumplimiento fortalece la confianza de clientes e instituciones.

¿Por qué recomiendo pasar de persona natural a empresa?
Después de vivir todo este proceso puedo afirmar que constituir una empresa representa una decisión estratégica.
Las principales ventajas que encontré fueron:
- Separar completamente mis finanzas personales del negocio.
- Organizar mejor la contabilidad.
- Facilitar la contratación con empresas privadas.
- Participar en procesos de contratación pública.
- Generar mayor confianza en los clientes.
- Construir un historial empresarial.
- Preparar la empresa para crecer.
Como ingeniero de software, considero especialmente importante esta separación, ya que muchos profesionales comienzan trabajando de forma independiente, pero con el tiempo desarrollan productos digitales, plataformas o servicios tecnológicos que requieren una estructura empresarial sólida para seguir creciendo.
Reflexión final
Mi experiencia me permitió comprender que emprender no consiste únicamente en tener una buena idea de negocio. También implica asumir responsabilidades legales, administrativas y financieras que garantizan la sostenibilidad del proyecto.
Panamá cuenta actualmente con mecanismos que facilitan la formalización de nuevos emprendimientos, especialmente para las micro y pequeñas empresas. Aprovechar estas herramientas no solo fortalece la empresa desde el punto de vista jurídico, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades de crecimiento, financiamiento y participación en proyectos de mayor alcance.
Considero que todo emprendedor debería invertir tiempo en conocer el proceso de formalización de su negocio. Una empresa organizada, transparente y correctamente constituida transmite confianza, mejora su competitividad y tiene mayores posibilidades de consolidarse en el mercado nacional e internacional.
-Juan B Gonzalez